martes, 8 de marzo de 2016

“El Gobierno ecuatoriano mantiene y ratifica su compromiso de continuar con la reivindicación de los derechos de la mujer”, Ledy Zúñiga

Este martes 8 de marzo de 2016, Ledy Zúñiga Rocha, ministra de Justicia, Derechos Humanos y Cultos,  suscribió una Carta Compromiso con las y los representantes de los centros de atención y las casas de acogida que forman parte de la Red Nacional de Atención Integral a Víctimas de Violencia de Género e Intrafamiliar.
 


“Esta es una acción concreta con la que junto a la Red de Centros de Atención  y Casas de Acogida renovamos nuestro compromiso de protección y sobre todo de lucha contra las distintas formas de violencia que como mujeres enfrentamos día a día, ratificamos además nuestros esfuerzos desde los distintos ámbitos y espacios para continuar con la reivindicación de los derechos de la mujer”, señaló durante su intervención Zúñiga Rocha.

La funcionaria ministerial precisó que actualmente la Red Nacional está conformada por 41 equipos multidisciplinarios, que cuentan con espacios dignos donde las mujeres y familias, víctimas de violencia, acuden en busca de apoyo, donde reciben de manera gratuita, con calidad, calidez y cariño, servicios de asesoría legal, sicológica y social. “Estamos orgullos por todo lo que hemos logrado, pero los retos y el trabajo para su consecución siguen”.

Al conmemorar esta fecha histórica dijo que las  brechas de desigualdad entre hombres y mujeres tienen que desaparecer y dar paso a la equidad de género “Las mujeres somos, madres, esposas, hijas, y no tenemos ningún impedimento para conseguir nuestras metas y objetivos”, enfatizó.

Mientras que Moni Pizanni de representante de ONU Mujeres Ecuador, destacó que el camino está trazado y que hay que reflexionar sobre los temas pendientes. Destacó que en la Región uno de los mayores logros es que en 15 países se crearon leyes que tipifican el Femicidio, aporte fundamental en la erradicación de la violencia de género.



Asimismo,  recordó que la brecha salarial en la Región es preocupante. “La mujer se esfuerza por estudiar, obtener las mejores calificaciones, pero aún no es suficiente, pues la diferencia de sueldos comparada con los hombres aún es alta”. Y también reflexionó que hay que disminuir la impunidad.

Las representantes de las diferentes casas de acogida y centros de atención agradecieron el compromiso político del Gobierno Nacional que permite cofinanciar el Proyecto “Fortalecimiento de centros de atención y protección a niños/as, adolescentes y mujeres víctimas de violencia intrafamiliar y/o sexual y explotación sexual en el Ecuador”.





Datos:

En el  2014 el Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, firmó con 17 organizaciones de la sociedad civil, convenios de Cooperación Interinstitucional para la ejecución del Proyecto; en 2015 el número de convenios firmados con estas organizaciones aumentó a 22.

Durante el 2015, la Red Nacional brindó 50.700 atenciones entre médicas, asesoría legal y psicosocial y seguimiento de casos.

Además se conformaron siete mesas provinciales con el objetivo de territorializar el Plan Nacional para la Erradicación de la Violencia de Género, en Loja, Esmeraldas, Guayas, Manabí, Santo Domingo, Azuay y El Oro.













lunes, 7 de marzo de 2016

“Por un Planeta 50-50 en 2030: Demos el paso para la igualdad de género”, el mensaje de ONU para este 8 de marzo

El Día Internacional de la Mujer es un buen momento para reflexionar acerca de los avances logrados, pedir más cambios y celebrar la valentía y la determinación de mujeres de a pie que ha jugado un papel clave en la historia de sus países y comunidades.


El tema de 2016 para el Día Internacional de la Mujer es «Por un Planeta 50-50 en 2030: Demos el paso para la igualdad de género». 

El 8 de marzo la observancia de las Naciones Unidas reflexionará sobre cómo acelerar la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible para impulsar la aplicación efectiva de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible. Asimismo, se centrará en nuevos compromisos de los gobiernos bajo la iniciativa «Demos el paso» de ONU Mujeres y otros compromisos existentes en materia de igualdad de género, el empoderamiento de las mujeres y los derechos humanos de las mujeres.

Algunos de los objetivos clave de la Agenda 2030:

Para 2030, velar porque todas las niñas y todos los niños terminen los ciclos de la enseñanza primaria y secundaria, que ha de ser gratuita, equitativa y de calidad y producir resultados escolares pertinentes y eficaces.

Para 2030, velar porque todas las niñas y todos los niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia y a una enseñanza preescolar de calidad, a fin de que estén preparados para la enseñanza primaria.

Poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres y las niñas en todo el mundo
Eliminar todas las formas de violencia contra todas las mujeres y las niñas en los ámbitos público y privado, incluidas la trata y la explotación sexual y otros tipos de explotación.

Eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina.

Ecuador fortalece la equidad de género en procesos electorales

Ana Moser, viceministra subrogante de Justicia,  Derechos Humanos y Cultos,
participó en el Encuentro Internacional por la Paridad de Género y la Efectiva Participación de las Mujeres, evento que se desarrolló en el Consejo Nacional Electoral (CNE).


Representantes del Instituto de la Democracia (IDD), junto con Paz y Desarrollo, ONU Mujeres, Instituto de Formación y Estudios en Democracia adscrito al Tribunal Supremo de Elecciones en Costa Rica, AMJUPRE y la Junta de Andalucía, también formaron parte del encuentro.
En este encuentro se analizó la participación social y política de  mujeres en la construcción de equidad y género. Además, se destacó que en Ecuador, Bolivia, Costa Rica, Nicaragua y México regularon la paridad en sus respectivas constituciones.

En el caso del Ecuador desde la Constitución del 2008 se establece el principio de paridad y  se promueve la representación de mujeres y hombres en los cargos de nominación o designación de la función pública, en su instancia de dirección y decisión, en partidos políticos y movimientos sociales.

Ana Moser, indicó que los enfoques del conversatorio fueron interesantes  por el análisis de la equidad de género que se hizo de los procesos electorales. “En el caso del Ecuador se hizo  un análisis de la actual  Asamblea y se destacó que hay un alto porcentaje de mujeres elegidas a diferencia de lo que ocurre en los gobiernos seccionales”. La funcionaria indicó que falta mucho para que en los partidos políticos mujeres liderezas encabecen las listas electorales, sin embargo precisó que hay un proceso que se lleva adelante para que las mujeres alcancen mayor participación política.

Durante este evento se acordó fortalecer la paridad en los países de la Región para que la mujer alcance mayor participación en los procesos políticos y democráticos.

El dato

El Consejo Nacional Electoral desde noviembre del año anterior, forma parte del Acuerdo Nacional contra la Violencia de Género e Intrafamiliar.

Mujeres privadas de libertad trasladan una vivencia al teatro, como una invitación a la reflexión

‘Angélica’ recuerda con tristeza el desorden de su vida pasada, cuando sentía que era dueña del mundo y disfrutaba al sumergirse en un océano de vicios.


Ella afirma que tenía todo lo que quería, hasta que un día, el lucir las mejores joyas en fiestas exclusivas dejó de ser suficiente; ansiaba más.

Lo único que conserva de aquella época es su bella figura, pues confiesa que perdió la decencia y el amor propio el día que empezó a prostituirse para conseguir el dinero que le ayudaría a saciar lo que hadta hace poco consideraba sus necesidaes más básicas.

Reconoce que esa no era una tarea fácil. “Detestaba utilizar mi cuerpo para proporcionarle placer a los hombres”. Revela que blindaba su mente y renovaba sus energías mediante el consumo de drogas y alcohol.

La mujer cuenta que palpó la gloria al explorar en lo más profundo de sus equivocados placeres, y que recién cuando llegó al fondo notó que había perdido todo lo que realmente le importaba, su familia.

La joven relata que con mucho esfuerzo logró regresar a la superficie, y que al ver la luz supuso que había vuelto a casa, sin embargo el camino de retorno tenía como destino pasajero la privación de libertad.

“Al ensayar lloré porque recuerdo que me gustaba fumar y beber, aceptaba todo lo que me ofrecían mis amistades, y tomé malas decisiones, por eso estoy aquí”, expresa ‘Angélica’, una de las ocho actrices, desde el Centro de Rehabilitación Social (CRS) Femenino de Guayaquil, su actual hogar.
Con respecto a la obra, cuya fecha de presentación pronto darán a conocer, explica que es una mezcla de fantasía y realidad, y que el objetivo fundamental es difundir un mensaje de reflexión sobre todo entre las jóvenes mujeres, para que tomen decisiones correctas en su vida.

 El Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos impulsa actividades laborales, culturales, educativas y recreativas con el propósito de garantizar el respeto de los derechos de la población penitenciaria.






 

Modelo de Gestión Penitenciaria

Actividades culturales.- Art.21.- Durante la etapa de tratamiento y educación se desarrollarán actividades artístico-culturales en las áreas de: literatura, música, pintura, danza, cine, teatro, grupos vocales, escultura y cualquier otra actividad que promueva la creación y apreciación artística-cultural, el desarrollo y fortalecimiento de la identidad cultural, la libertad estética, el acceso y reconocimiento de los saberes ancestrales, cultura, costumbres y tradiciones.

Así también, se promoverá la participación en actividades artístico-culturales como concursos, ferias y festivales al interior y al exterior del Centro como forma de expresión, inclusión y corresponsabilidad entre los diversos actores de la sociedad en la construcción del plan de vida, rehabilitación e inclusión social.

viernes, 4 de marzo de 2016

Cerca de 500 mujeres día a día aportan a la seguridad penitenciaria

A las 04:00 Mónica se levanta a preparar el desayuno y arreglar a sus tres hijas. Dos van a la escuela y Dayana, de cuatro años se queda en casa al cuidado de una vecina. Mientras,  se alista y  se coloca su uniforme: camiseta negra, pantalón tipo camuflaje, botas negras y una chompa negra, sus hijas la esperan para pedirle su bendición y despedirse.

Actualmente el Cuerpo de Seguridad Penitenciaria está conformado por aproximadamente 1300 personas, de ellas, cerca de 500 son mujeres.



Mónica cuenta que apenas toma un poco de café y va a la parada de los buses dónde toma una unidad que le lleva hasta El Inca, sector del norte de Quito dónde está ubicado el Centro de Detención Provisional (CDP).
 

A las 06:45 se junta con sus compañeros quienes forman y esperan las instrucciones del jefe de los agentes de Seguridad Penitenciaria (ASP) del CDP para su designación al área correspondiente.

El 19 de febrero le pusieron a cargo del pabellón de contraventores. Enseguida les tomó lista, revisó las celdas y empezó su jornada. Mónica en su mano derecha sostiene una llave que abre el  candado de la puerta principal del pabellón.

La puerta se abre una y otra vez el ruido del candado y la llave se combinan con el barullo de los contraventores.  Algunos piden autorización para entrevistarse con su abogado, otros reciben la visita de un familiar, mientras que otros van a chequeos médicos, en todo momento Mónica está atenta y registra cada una de las salidas en el libro de novedades.

Al otro extremo, en otro pabellón, aparece la ASP Alba Toaquiza. Camina despacio y procura no agitarse, tiene siete meses de embarazo. “Mi estado no es impedimento para cumplir con las tareas que se me asignan”, asegura.

Con una sonrisa recuerda que su familia le previno cuando mostró su intención de hacer el curso de ASP. “Me decían que era peligroso, dude pero después tomé la decisión y aquí estoy”.

Apenas cruza la puerta de ingreso del  CDP su actitud cambia, tiene que mostrar firmeza. No está de acuerdo en que se estigmatice el desempeño de la mujer en este trabajo. “En ocasiones hacen comentarios inadecuados; pero nosotras estamos entrenadas para hacer nuestras tareas, es nuestra responsabilidad”.

En eso concuerda Mónica, quien ha desempeñado sus labores de seguridad penitenciaria desde hace 22. Entre broma y en serio dice que en ocasiones hace de ‘psicóloga’ para dar ánimos a los contraventores y  evitar conflictos entre ellos.. “Antes era más complicado ahora se nota un cambio”, afirma Mónica

Ambas concluyeron la jornada y retornaron a sus casas. Mónica quería compartir con sus tres pequeñas. “Gracias a mi trabajo mantengo a mis niñas y lo haré siempre”.

Mientras que Alba  quien además del trabajo diario que desempeña como agente penitenciaria estudia una licenciatura en Comunicación Social, en la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL). En su hogar le esperaban las tareas académicas y la ilusión que en dos meses  alumbrará a su primera hija.

Datos:

En el CDP de El Inca hay 58 ASP de ese grupo 38 son mujeres.

De los 475 aspirantes a técnicos en Seguridad Penitenciaria, que desde diciembre del 2015 se preparan académicamente en la primera Escuela de Formación Penitenciaria del Ecuador, 235 son hombres mientras que 240 son mujeres.




"Yo soy una muestra de que las mujeres podemos hacerlo todo y hacerlo bien, independientemente de ser hombres o mujeres, la clave es amar lo que haces”

A diario, en el Centro de Rehabilitación Social (CRS) Sierra Centro Sur Turi, se evidencia la participación de varias mujeres que se desempeñan en distintas actividades;  funcionarias y agentes de Seguridad Penitenciaria, son un aporte importante en  la tarea por transformar el sistema penitenciario, que lleva adelante el Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos.

 
En el CRS Turi, se destaca la figura  de varios personajes, quienes comprometidos en el desempeño de sus labores  como funcionarios públicos, colaboran desde diferentes escenarios en  el proceso de rehabilitación  social de las personas privadas de libertad (PPL). El Estado ecuatoriano  implementa nuevas políticas públicas, que reconocen y dignifican el desempeño de la mujer en diferentes ámbitos.

En el Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, zona 6, el trabajo de los agentes de Seguridad Penitenciaria (ASP) se ha convertido en un pilar fundamental  en  la custodia de las PPL  y en los procesos orientados a su efectiva rehabilitación y posterior reinserción social. De los 65 ASP que laboran en el CRS Turi, 20 son mujeres, quienes llevadas por su compromiso y amor a su profesión, sin perder su esencia femenina  han cambiado los tacones y el maquillaje, por las botas y el uniforme que portan orgullosas día a día en el desempeño de su trabajo.

 


“Me siento orgullosa y comprometida con este trabajo; la inclusión de las mujeres en este oficio rompe con todo pensamiento de exclusión. Todos los días entrego lo mejor de mí sin importar las circunstancias y siempre  aspiro más, por eso en la actualidad me capacito para obtener mi título de tercer nivel”, manifestó la ASP Johana Quezada, quien desde diciembre del 2015 cursa la tecnicatura en Seguridad Penitenciaria.

 
 

Priscila Tamayo, coordinadora del pabellón de la etapa de máxima seguridad, es otra de las figuras que resaltan. Su amabilidad,  don de gente y carácter imponente  se han convertido en una mezcla de factores con los que ha logrado ganarse el cariño y respeto de la gente  que la rodea, incluso el de los internos con quienes labora a diario La técnica que le ha dado resultados, a decir de Priscila, es la de una madre en su hogar. “Con una mano la hiel y con otra la miel, es una técnica que aprendí de mi madre y me ha dado buenos resultados”, señaló Tamayo.

Karla Calle, ingeniera electrónica de profesión, labora  para el Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, zona 6,  en el área de Tecnología de la Información y Comunicación (TICS). “Un trabajo muy poco usual para mujeres” indica  la funcionaria,  quien al hacer un breve recorrido por su vida universitaria, recuerda sonriente a sus 35 compañeros hombres.





“Desde pequeña jugaba a ser electricista, esta, es ahora mi pasión, claro que un trabajo muy poco usual para mujeres, siempre me lo han hecho notar, incluso en la universidad y fuera de ella, he tenido que sobrellevar el estereotipo de que mi profesión es solo para hombres,   pero, yo soy una muestra de las tantas mujeres  que podemos hacerlo todo y hacerlo bien, independientemente de ser hombres o mujeres, creo que la clave, es amar lo que haces”.

En el Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, hombres y mujeres han sido incluidos sin distinción de género, etnia o condición social, realizando un trabajo comprometido del que depende la efectiva  rehabilitación y reinserción social de las personas privadas de libertad.


“Una mujer es capaz de cumplir cualquier rol, el género jamás será un impedimento cuando se tienen las metas y los objetivos bien definidos”

Mujer de temple firme y corazón abierto, dos características que parecerían fusionarse en una bipolaridad, es lo que ha caracterizado la labor ejercida por Alejandra Salazar Jiménez, funcionaria del Centro de Rehabilitación Social (CRS) Regional Cotopaxi.

 
El 1 de julio de 2014 fue contratada para laborar como psicóloga clínica en la etapa de atención prioritaria. Su trabajo se enfocó en realizar informes de su área y organizar talleres para las personas privadas de libertad (PPL).

“Recuerdo que en ese entonces, la mayoría de la población era de la tercera edad, por lo que mis talleres iban enfocados hacia ese sector vulnerable para mejorar las funciones cognitivas de cada uno de ellos”, expresa Alejandra.

Coordinación de etapas en el CRS Cotopaxi

Al poco tiempo, asumió la coordinación de la etapa de atención prioritaria en donde su trabajo se enfocó en defender el derecho del acceso a la salud que tienen las personas privadas de libertad.

Programar salidas médicas, entregar fármacos, controlar a los pacientes psiquiátricos, eran algunas de las actividades que cumplía conjuntamente con el Ministerio de Salud que presta sus servicios en este centro penitenciario.

Luego de haber cumplido seis meses de trabajo, su vida tanto como profesional y como mujer cambió; pues en enero de 2015, nuevos retos la esperaban en el CRS Cotopaxi.

Alejandra fue designada como coordinadora de la etapa de mínima seguridad, función que demandaba una mayor responsabilidad, debido a la cantidad de internos que estarían a su cargo.

“En un centro penitenciario siempre existirán personas que verdaderamente desean rehabilitarse, mientras que pequeños grupos tratarán de imponer el desorden y violentar la seguridad con la que se cuenta”, afirma.

Es así que tuvo que afrontar varias riñas, que en ese entonces, se ocasionaban entre internos que no compartían la misma ideología. “Ahí comprendí que mi responsabilidad de trabajar en áreas tan sensibles, siempre debía ser mayor a lo que uno se propone”.

Su reacción siempre fue oportuna, ya que al suscitarse este tipo de inconvenientes solicitaba la intervención inmediata del grupo de reacción tanto de la Policía Nacional como del Cuerpo de Seguridad Penitenciaria, con la finalidad de evitar que la situación se desemboque en problemas mayores y se pueda precautelar la integridad de las PPL.



¿La etapa de máxima seguridad coordinada por una mujer?


“Una mujer no podrá coordinar la etapa de máxima seguridad”, “al poco tiempo renunciarás”, “el puesto te quedará grande”, fueron algunas de las palabras que escuchaba Alejandra cuando se le entregó la disposición de que se encargue de la coordinación de esta etapa.

“Nada me queda grande”, fue lo que se repetía internamente esta joven mujer, que cada vez se preparaba para asumir nuevas metas, siempre apegadas a las normas y al Modelo de Gestión Penitenciaria del Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos.

En septiembre de 2015, ejecutó proyectos, programas y actividades de acuerdo al régimen interno de cada pabellón.

Edison C., interno, dice que “la coordinadora se ganó el respeto de todos nosotros, porque no hace falta tener fuerza para controlar una etapa, sino que debe escucharnos y ayudarnos a cumplir con nuestros planes de vida dentro de este centro”.

Conformó nuevos equipos de trabajo y motivó a los internos a inscribirse en los distintos talleres que aportarían a su rehabilitación y posterior reinserción a la sociedad.

Entre risas cuenta que “pensé que pronto llegaría un hombre a asumir este rol y yo sería reubicada, pero con el pasar de los días me centré en mi trabajo y comprendí que el ser mujer no me imposibilitaba para ejercer esta función”.

Conato de amotinamiento en la etapa de máxima seguridad (Testimonio)


La mañana del 10 de septiembre de 2015, aparentemente todo se desarrollaba con normalidad. Ingresé a los pabellones a organizar, ejecutar y supervisar el cumplimiento de todas las actividades que realizan las personas privadas de libertad.

Ese día, un interno tuvo complicaciones en su salud, por lo que lo trasladamos hasta el dispensario médico para que sea atendido. Al momento en el que quise salir del sitio, un grupo de personas estaban cubiertos sus rostros e intentaron generar desorden en la etapa de máxima seguridad.

Toda mi vida pasó por mi mente en cuestión de segundos, debido a que los internos lograron someter al personal de seguridad y por un tiempo tenían el control de esta etapa.

Fue un día de presión constante, pese a aquello, no desmayé en mis funciones. Una PPL necesitaba ser atendida en una casa de salud, por lo que en medio del problema que se afrontaba, pude salir con el enfermo hasta donde se encontraba la ambulancia.

Horas después, con la intervención de grupos especiales de la Policía Nacional y de la ministra Ledy Zúñiga se controló el desorden que se suscitó y se pudo identificar a las personas que participaron en estos hechos, mismos que fueron sancionados acorde a lo que establece la ley.

Al siguiente día, la colaboración de mis compañeros de la Unidad Administrativa fue aún mayor que en días anteriores. Mi alma se fortaleció porque en mi interior supe que las cosas estuvieron bien hechas.

“Una mujer es capaz de cumplir cualquier rol, el género jamás será un impedimento cuando se tienen las metas y los objetivos bien definidos”.

Se tienen que dejar de lado las “etiquetas sociales”, porque todos somos iguales y nuestros derechos están intactos. Solo así es como se gana el respeto mutuo.


Nuevo reto: Coordinación de la etapa de mujeres  

 En febrero de 2016, Alejandra tuvo una nueva noticia que más allá de ser otro reto profesional, se convirtió en un “reto personal”. Desde ese mes asumió la coordinación de la etapa de mujeres. “La noticia de este cambio me dejó sin palabras, sentí que por mi carácter no iba a poder mantener una conversación fluida con las mujeres; pero no desmayé y supe que era el pretexto ideal para enfrentarme a mí misma”. 


El trabajo continúa, siempre sujetos a cumplir con lo establecido en el Modelo de Gestión Penitenciaria y ajustándose a los protocolos de seguridad. “Porque ser coordinadora de etapa es un reto para trabajar y aportar a la rehabilitación de las personas privadas de libertad”, afirma.

Reflexiones de su ámbito profesional


•    Las personas privadas de libertad solían decir que nosotros los funcionarios somos un poco del mundo externo, algo que ellos perdieron por los errores del pasado.


•    El trabajar en un centro penitenciario nos ayuda a reflexionar sobre lo que realmente es la vida, a tratar de comprender cómo hubiera sido el destino de cada interno si alguien los hubiese ayudado antes.


•    En el CRS Cotopaxi solemos olvidar el delito por el cual están detenidas las personas, pues muchas de ellas han sufrido ausencias familias, educativas, laborales o de salud que han ocasionado que quebranten la ley; sin embargo aquí todos somos seres humanos con deberes y derechos.